¿Puede un Policía Nacional tener otro trabajo? Incompatibilidades y actividades prohibidas
Todo lo que necesitas saber sobre el régimen de incompatibilidades en la Policía Nacional: qué trabajos están prohibidos, qué requiere autorización previa y cuáles son las consecuencias de incumplirlo.
¿Qué es el régimen de incompatibilidades en la Policía Nacional?
Ser Policía Nacional implica asumir un marco normativo estricto sobre qué actividades laborales o profesionales puedes compaginar con tu empleo público. Este régimen está regulado principalmente por la Ley Orgánica 9/2015, de 28 de julio, de Régimen de Personal de la Policía Nacional, en coordinación con la Ley 53/1984 de incompatibilidades del personal al servicio de las Administraciones Públicas.
Si estás preparando las oposiciones, conviene que conozcas estos límites antes de ingresar: pueden afectar a tu actividad empresarial, a cualquier trabajo en el sector privado que tengas actualmente, o a actividades que quieras compatibilizar una vez estés dentro del cuerpo.

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¿Puede un Policía Nacional tener un segundo trabajo o actividad privada?
La respuesta es sí, pero con matices importantes. La Ley Orgánica 9/2015 permite, con carácter general, desempeñar un segundo puesto de trabajo o actividad privada, siempre que se solicite y obtenga autorización previa de la Dirección General de la Policía.
La autorización no es automática ni genérica. El segundo trabajo deberá cumplir tres condiciones simultáneamente:
- No impedir ni menoscabar el cumplimiento de los deberes como policía nacional.
- No comprometer la imparcialidad o independencia en el ejercicio de sus funciones.
- No suponer un deterioro para la imagen o el prestigio de la institución policial.
¿Qué actividades están expresamente prohibidas para un Policía Nacional?
Aunque el régimen general permite solicitar compatibilidad, determinadas actividades están vetadas de forma absoluta. La normativa prohíbe cualquier actividad privada o pública que sea contraria a los principios básicos de actuación del Cuerpo Nacional de Policía.
Entre las incompatibilidades más frecuentes en la práctica:
- Trabajar como vigilante de seguridad, escolta, detective privado o en cualquier empresa de seguridad privada.
- Desempeñar actividades directamente relacionadas con las funciones policiales ejercidas durante los dos años anteriores, salvo autorización expresa de la Dirección General de la Policía.
- Ejercer funciones de dirección, gestión o asesoramiento en empresas cuya actividad guarde relación con asuntos que el policía haya tramitado institucionalmente.
- Cualquier actividad pública o privada que genere conflicto de interés con las competencias propias del puesto.
¿Cómo se solicita la compatibilidad para ejercer otra actividad siendo policía?
El procedimiento exige presentar una solicitud motivada ante la Dirección General de la Policía antes de comenzar la actividad. La solicitud debe detallar la naturaleza de la actividad, la dedicación horaria estimada, la remuneración y los motivos por los que no entra en conflicto con las funciones policiales.
El incumplimiento de este trámite —ejercer una actividad sin autorización previa, aunque sea autorizable— constituye por sí mismo una infracción disciplinaria. No basta con que la actividad sea compatible en abstracto: el reconocimiento formal debe obtenerse antes de iniciarla.
¿Qué consecuencias tiene incumplir las incompatibilidades en la Policía Nacional?
El incumplimiento del régimen de incompatibilidades tiene consecuencias disciplinarias directas. Según la Ley Orgánica 9/2015, puede constituir una falta grave o muy grave, según la gravedad y el daño causado al servicio o a la imagen de la institución.
Las sanciones van desde la pérdida de días de haber hasta la separación del servicio en los casos más graves. Además, el funcionario debe cesar de inmediato en la actividad incompatible al ser detectada, sin perjuicio del expediente disciplinario que se incoe.
Preguntas frecuentes sobre incompatibilidades en la Policía Nacional